jueves , 18 de agosto de 2022

De camino al mármol: Un escenario dentro del arte

A los pies del río Negro

Un testimonio

Al estacionamiento para la prensa se entra por la Avenida Lavalle, una avenida poceada y marcada, pareciera ser por el paso del tiempo y de los viejos colectivos Mercedes Benz. Me bajo del auto y piso el polvo. De camino, el recibimiento es del río Negro, junto con el escenario del Anfiteatro. La tarde se confunde con el frío, como si el Sol del Chaco no fuera a ganar la disputa de todos los días. Chipá rico calentito, me advierte un viejo de lejos con la mirada clavada en su trabajo, transpirando por la demanda. Una multitud lenta, camina y observa, dialoga con los emprendedores, mastica chipá caliente y lo baja con cerveza fría. Hay que hacer más ritmos, le dice un chico de no más de ocho años a otro mientras clava la mirada en una escultura que linda con el Rio Negro. Hay una DJ probando sonido, afinando la máquina de ritmos, conectando consolas y me detengo. 

El río corre lento surcando los bordes, crecido. Me acerco y observo el agua: es verde en una primera impresión pero las manchas negras ganan, como un río con lunares negros que flotan a contracorriente. Los niños hipnotizados siguen con la mirada en la escena y el movimiento mecánico, automático del DJ que intercala los pads, cambia la latencia de la percusión, regula el volumen. Es entonces cuando un hombre se para a un costado de la escena y recita: Bienvenidos a nuestra Bienal! Bienvenidos al Agita la Bienal!”, y los niños parecen entender, indiferentes a la multitud que los atropella, de que se trata todo.

La DJ, sorprendida, salta, mirá buscando a sus compañeros, ofuscada por la interrupción. Estamos acá en Agita La Bienal y están todos invitados a sumarse grita el orador para después darle paso al silencio. Son las seis de la tarde y el sol se muestra, prueba una vez más que acá la batalla la gana el sol chaqueño. El viento norte de julio sigue siendo caliente, como si las estaciones no correrían el común calendario en esta tierra. El haz de luz revela que el escenario está posado dentro de una escultura, bajo el arte. Los niños levantan la mirada y uno señala con su dedo la altura, la forma en sombra que se deja ver. Quizás la máxima expresión del arte, de la combinación total de disciplinas en nuestra Bienal Internacional de Escultura 2022.

 

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