La arquitectura invisible del universo: Lyudmyla Mysko, escultora ucraniana en la Bienal Internacional de Escultura del Chaco 2026

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Hay escultoras que trabajan la forma. Lyudmyla Mysko trabaja lo que hay debajo de la forma. Nacida en 1971 en Kiev, se formó en la Facultad de Bellas Artes de Kiev y luego en la Academia Nacional de Bellas Artes, donde completó su licenciatura y maestría en Escultura. Pero la academia fue solo el inicio de un recorrido que la llevó a más de treinta países y a más de 150 simposios, exposiciones y festivales internacionales. Australia, Francia, India, Nepal, Palestina, Corea del Sur, Siria, Estados Unidos: una geografía extensa que habla de alguien que lleva décadas en diálogo con la piedra, el espacio y quienes se detienen a mirar.

Su obra ha sido reconocida en repetidas ocasiones. Gran Premio de la Primera Bienal Internacional de Arte de la Región de Ivano-Frankivsk, Premio Internacional de Diplomacia Cultural, premios en China, Vietnam, Bielorrusia, Ucrania. En 2025, participó de la Residencia Internacional de Escultura de la Universidad ITM de Gwalior, India, y del Simposio Internacional de Escultura en Piedra Caliza de Ayia Napa, Chipre. En 2024, del Simposio Internacional de Escultura en Mármol de Dubái. La Bienal del Chaco la recibe en plena actividad.

Mysko es además miembro de la Unión de Artistas Profesionales Ucranianos, afiliada a la IAA/Unesco, e integrante de la ISSA —Alianza del Simposio Internacional de Escultura— desde 2018. Una red de pertenencias que dice mucho sobre su modo de entender el arte: no como gesto individual, sino como conversación colectiva y sostenida en el tiempo.

“Metaestructura”: el proyecto

Para Resistencia, Mysko trae Metaestructura. La obra propone una meditación escultórica sobre la lógica que subyace al universo: esa arquitectura invisible que une el espacio, el tiempo y la conciencia en una estructura coherente del ser. Incluso el caos más complejo, parece decirnos, tiene su propio orden oculto. Una pregunta que no es nueva —la filosofía y la ciencia llevan siglos haciéndosela— pero que Mysko elige responder con materia, con volumen, con la paciencia particular de quien trabaja en piedra.

Metaestructura es, en ese sentido, una obra que no impone una respuesta: la deja abierta en el material, para que cada mirada complete lo que el cincel comenzó.

Al término de la Bienal, las esculturas realizadas durante las jornadas pasarán a integrar de manera permanente el espacio público de Resistencia, sumándose al recorrido de obras que distintas ediciones fueron dejando en la ciudad. Resistencia, obra a obra, se convirtió en algo más que un museo a cielo abierto: un lugar donde el arte se integra a la vida cotidiana, y donde la escultura invita a detenerse en un mundo que va muy deprisa.

Boceto de “Metaestructura”, de Lyudmyla Mysko.

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