Este sábado arrancó el Décimo Encuentro de Escultores Invitados, en el marco de la Bienal Internacional de Escultura, en su predio destinado a sus trabajos.

Son siete los artistas que tendrán la posibilidad de realizar sus tareas con un material libre y también con una ténica libre. De hecho, ya se los puede observar dándole forma a sus obras.
Entre los escultores se encuentran:
Desirée de Ridder (Argentina) — Rugido de fuego, en barro cocido, con fuego: tótem en homenaje al yaguareté del monte chaqueño.
Carola Zech (Argentina) — De la serie Nosotros, instalación de espejos: el público la activa, generando nuevos vínculos con cada movimiento.

Norma Siguelboim (Argentina) — El sol: color traslúcido y geometría para “retener un momento de luz”.
Eka Acosta (Suecia) — Aguará guazú, en malla de alambre: silueta fantasmal de un cánido en extinción.
Rafael Blasco Ciscar (España) — Dolmen, en hormigón y aluminio: entre el menhir arcaico y el resto industrial.
Lucas Caricato (Argentina) — Hípiconauta, assemblage con materiales de descarte: funde caballo, jinete y máquina en una criatura nueva.
Oscar Leiva (Chaco, Argentina) — Memoria del río, en madera: un cardumen que emerge del tronco.



