Luego de las 14:30, y bajo un potente sol chaqueño parecido más al verano que al invierno, los 10 escultores internacionales comenzaron finalmente con los primeros trabajos sobre el mármol dentro del espacio destinado a sus labores.
Tras la bienvenida que se les dio durante la mañana con el izamiento de las banderas alrededor de las 9:30 y el recorrido donde se familiarizaron con las herramientas con las que van a dar forma al material, los artistas comenzaron con los primeros pasos para dar forma a sus obras.

Se pudo ver a la italiana Francesca Bernardini, colocarse un pañuelo sobre la cabeza, recorrer el bloque de mármol con los dedos para reconocer sus asperezas y texturas, o bien a Lyudmyla Mysko, de Ucrania, sacando medidas con el metro, agachándose para poder tener un mejor ángulo que perfie su visión sobre el material. Algunos se toman su tiempo, como el argentino Néstor Vildoza, familiarizado con la lengua del staff de apoyo logístico con quienes mantiene una charla amena y desde lejos recorre con sus ojos su bloque, como tallándolo a la distancia.

Labor sin duda titánica y magnífica tendrá el turco Furkan Depeli, quien solicitó dos bloques de mármol para poder expresar su idea del Kairos, momento en que el tiempo es una fuerza liberadora.
Ulash Urakov, de Uzbekistán dejó ver un anticipo de lo que será su obra terminada mediante un boceto que apoyó sobre el mármol todavía sin ser lacerado por las máquinas y su mano, como un velo transparente que refleja el futuro.
José Carlos Cabello Millán, de España, también pareció, en una primera impresión, tener en su semblante, el rastro de la tranquilidad, mirando desde lejos su mármol. Al lado de él, aparece Anna Rasinska, de Polonia, quien trabajará sobre un mármol que fue movido por un montacargas para su ubicación y se la pudo ver midiendo los pequeños detalles con sus manos.

Mauricio Guajardo, el escultor chileno, también comenzó a moverse alrededor de su materia prima y arrancar así a esculpir su obra. Georgi Minchev, el escultor búlgaro, quizas el más áspero de todos, fue uno de los primeros en amigarse con la amoladora, marcando el mármol para imprimirle el rigor de su fuerza. Y por último Alex Sorokin de Bielorusia, pegado a su traductora, daba indicaciones y solicitaba sus primeras herramientas.
Desde hoy sábado 18 hasta el próximo sábado 25, los 10 escultores tendrán, en ese tiempo, que dar forma al trabajoso mármol hasta descubrir lo que tienen para ofrecer, mientras que el pueblo de Resistencia será testigo de dicha transformación.



