Desde hace dos ediciones, la Bienal Internacional de Escultura del Chaco cuenta con un Plan Integral de Accesibilidad Cultural, impulsado por un colectivo de organizaciones ligadas a la accesibilidad e incorporado por la Fundación Urunday con la convicción de que el arte, para ser realmente público, tiene que llegar a todos por igual. Tuvimos la oportunidad de conversar con Corcho Benítez, referente del plan de accesibilidad y nos desplegó los cinco ejes que forman parte del mismo: participación, capacitación, comunicación, infraestructura y contenidos: “Lo importante de este plan de accesibilidad, me parece, es la conformación colectiva del mismo. En él interviene el IPRODICH, más de 15 organizaciones que participaron de su elaboración, la Fundación Urunday, y distintas instituciones que conformamos este colectivo de trabajo. La incorporación de este plan también deja sentadas las bases para seguir creciendo, edición tras edición, en estas prácticas accesibles. En ese sentido, no se trata solo del acceso, sino, como decíamos, de la producción y la participación activa de las personas con discapacidad. Estoy contento porque estas actividades que se vienen promoviendo tienen que ver con la sensibilización que tiene la organización de la Bienal, y con su herramienta técnica, que es el plan de accesibilidad integral.. Más de 15 organizaciones, junto al IPRODICH y la propia Fundación, forman parte de este trabajo colectivo que ya sienta las bases para seguir creciendo edición tras edición.”
Mañana, esa arquitectura de trabajo se traduce en una de las actividades más significativas de la semana: a las 17:00, en el David, personas sordas se encuentran con los escultores de la Competencia Internacional, en un recorrido mediado por intérpretes de lengua de señas que les permite acercarse a las obras, hacer preguntas y dialogar directamente con quienes las crean.
Resistencia se confirma, una vez más, como destino turístico invernal de una agenda de primer nivel, y el arte, también el que se piensa para que todos puedan vivirlo, sigue siendo un bien público de toda la comunidad.


