A casi nadie le importó que la selección argentina de fútbol no haya logrado el bicampeonato en el Mundial de Fútbol FIFA 2026, ya que el legado que deja trasciende el triunfo, pero demuestra la resiliencia, el pasado, la familia y más que nada, el trabajo conjunto.
En relación con la Bienal del Chaco, se puede decir lo siguiente: Todo lo que se produce, no solamente queda en el presente, sino que se proyecta hacia el futuro, donde siempre la esperanza brinda un abrigo y abre un nuevo camino, que bien podría ser desconocido, pero es a la vez visionario.
Para esto vale recordar las simples palabras de Fabriciano, que son certera sabiduría popular y profética, auguraba: “La próxima Bienal será la mejor de todas”. Esto no es simple palabrería poética, sino más bien la afirmación de un trabajo que implica el pasado, el presente y más que nada el futuro.
Los jugadores argentinos de la selección nacional no son solamente ellos y la gloria de todos los títulos que le brindaron al pueblo argentino alegría y felicidad, sino también el constante apoyo de las familias, que detrás de ellos, sacrificaron algo para poder posicionarlos donde están.
“Mi mamá todavía arreglaba mi cama cuando fui a jugar a Racing” dijo Lautaro Martínez, recordando que su madre lo esperaba aunque él no estaba más en su casa, sino en un club entrenando y mejorando su profesionalismo. “Todos venimos de familias trabajadoras” señaló Emiliano “el Dibu” Martínez recientemente y antes de la final, marcando esa impronta que los acerca no solamente a un barrio, sino a una esencia y que es lo que una persona requiere para un objetivo: en este caso el futuro de sus propios hijos, del porvenir.
Y la pregunta es, ¿qué es la Bienal del Chaco, sino un arduo, largo y sacrificado trabajo de las familias que la componen y que lograron que hoy en día sea una de los acontecimientos más importantes de la cultura no solamente de la provincia, sino del país?
¿Se habrán imaginado los primeros escultores allá por el 1988, cuando hacían rodar los troncos de fuerte quebracho hasta la Plaza 25 de Mayo, para ubicarlos en sus lugares y comenzar a darles formas, que hoy, la Bienal se transformaría en lo que es?
Lo que trasciende las generaciones, es sin duda lo que perdura y tiene sentido en el mundo, dándole protagonismo no solo a la tradición, sino a la cultura y la pertenencia de un pueblo.
Quienes trabajan en la Fundación Urunday saben muy bien de esto: esa labo trasciende el presente y se proyecta hacia un futuro y se da también gracias a una unión familiar que se produce debido a la idea que tienen de lograr un objetivo que se mantenga en el tiempo.
Se logró una unión entre trabajo y sacrificio y fue solamente posible gracias a que estos protagonistas pensaron un objetivo común. La Bienal del Chaco es un logro de todos y todos la deben disfrutar.


