La única obra en acero inoxidable de la Bienal del Chaco 2026 es del escultor argentino

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“La poética de Vildoza remite a una mirada de renovada frescura sobre todo un universo de fuerte significancia regional”, dice el experto en arte Alberto Petrina, refiriéndose a la obra de Néstor Vildoza. El escultor que representa a la Argentina en la competencia internacional.

Néstor ya es amigo de la casa Bienal del Chaco, ya conoce el Chaco y con su rótulo de vaqueano se presta cortés a las lides de la comunicación.

—¿Habida cuenta esta Bienal con su singularidad de que el pueblo participa activamente, vivamente, cuál es la “semillita” que, amén de la obra, Vildoza el artista dejaría como mensaje?

—La experiencia esta de tener el taller en la calle es muy extraña para mucha gente, porque uno tiene una vida bastante recoleta, digamos, es individual, muy personal, es en soledad muchas veces… a veces tenemos que ayudarnos con la pierna, con el brazo, con la cabeza para acomodar algunos materiales, algunos bultos. El salir a la calle es movilizante para uno, pero también para la gente, porque uno no sabe qué espíritu toca, y eso lo siento más en los chicos. A mí, con la experiencia que uno tiene, me da a pensar con mucha seguridad de que esos chicos son un capital valioso, y cuando la vida me vuelve a encontrarlos me dicen después: “¿Usted no se acuerda de mí?”; “Yo ahora estoy en Bellas Artes”, “Yo me inspiré muchísimo en estos encuentros”. Habían chicos, por ejemplo, que no hablaban, pero se quedaban mirando ahí y después te salían con unas preguntas que yo decía: “¿De dónde sale esto?”. Y era la propia sensibilidad de la observación y después animarse a preguntar. Entonces, uno sabe que ahí tiene que tener respuestas muy respetuosas hacia ese chico que está creciendo y que está siendo tocado por lo mismo que nos tocó a nosotros en su momento.

—¿De qué nos habla tu obra?

—Yo dibujo mucho. Diseño mucho, a veces sin pensar en el material en que va a estar hecho. Suelto el lápiz o lo que fuera —ahora un poco con la compu—, pero soy medio inútil. Sigo trabajando mucho con lápiz y tintas y voy armando estructuras. Eso a veces se traslada a una maqueta, la mayoría de las veces no, queda en el papel. Y cuando supe que podía trabajar en acero inoxidable, se me hizo una especie de luz. Y digo: “Estaría bueno trabajar aprovechando toda la altura que tiene la chapa”, que era de 2 metros 50, y potenciarla. Y necesitaba también que tuviera estructura, porque claro, si esto va a ser expuesto al aire libre tiene que soportar algún tipo de tempestad —no digo vandalismo, porque acá no existe con las esculturas—, pero es algo que tiene que pensarlo cuando trabaja para afuera; todos esos supuestos, ¿no? Y entonces pensé en hacer cuatro elementos que tenían cuatro lados cada uno, para después unirlos. Y en la parte superior quería cortar esa fuga hacia el cielo con elementos que pertenecieran a esa misma estructura, pero más finos. Y bueno, ya más o menos cuando la tenía, me dicen: “¿Y qué nombre le ponés a esto?”. “No”, le digo, “es una abstracción, es una parte minimalista, conceptual”. “A mí me parece un pino quebrado”, me dice, “un árbol quebrado”. Y bueno, queda así, “Pino quebrado”. Así que esa es la autora del título, por lo menos.

Entrevistador: El nombre lo trajo el azar. ¿Pero existe tal azar? ¿Existe tal azar? Y la tercera pregunta, que me ayudás: carnadura tierra.

—Entiendo que ayer hicieron un City Tour “escultórico”, ¿participaste?

Néstor: Sí, sí, claro. Sí, sí.

Entrevistador: Dale. Bueno, ayer en ese mini City Tour que puso hincapié entre las 700 del espacio público, en Lucio Fontana y Fabriciano. ¿Alguna decantación que hayas tenido de esa experiencia?

—Sí, en algún momento vi una muestra muy grande de Lucio Fontana en Italia, que tiene toda una sala dedicada a él porque desarrolló mucho su etapa ahí, con cerámicas y todo. Y ver acá que tuviera también obra de él y que estuviera bien cuidada y al aire libre, con lo fuerte que es, muy tocante. Y después también reencontrarme con la obra de Fabriciano, de mucha época de Fabriciano, ¿no? Que siempre ha sido un maestro para nosotros, como artista, pero sobre todo como ser humano. Me parece un tipo de una nobleza única, entonces emociona la parte estética, pero también el recuerdo lindo que uno tiene de él, ¿no?

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