En un mundo del consumo inmediato, tan conectado y desconectado a la vez, la canción se volvió un refugio infinito, reafirmándose como el latido cultural de la comunidad.
La canción es la memoria viva donde la sociedad lee sus propias historias, luchas, alegrías y tristezas.
El “mapa canción” trazó líneas territoriales, regionales, poéticas, que se encuentran, confluyen y se quedan para siempre en Madre Canción, y en cada uno de aquellos que fueron parte de la última gran jornada de cierre, y de todos los días de encuentro.
Los cantautores y cantautoras tienen un valor imprescindible en nuestro patrimonio sonoro y cultural. Son ellos quienes asumen el compromiso de la cotidianidad vuelta poesía, logrando que la música y la palabra trasciendan lo pasajero.

Madre Canción, recibió en una gran ronda de cantautores regionales y nacionales: Clara Cantore, Mauro Siri, Cecilia Zabala, José Santucho, Julián Venegas, Yoshi Kuroki, Seba Ibarra, Hugo Dellamea, Luli Maidana, Flor Sandoval, Samy Bermúdez, Lucho Guedes.
La canción vive y se transforma, en el encuentro, en el relato y gracias a quienes se atreven a escribirlas, a cantarlas, a contarlas.
A través de la reinvención de los sonidos y relatos lo tradicional dialoga con las nuevas sensibilidades.
Madre canción se despidió así de este hermoso escenario a cielo abierto, de esta hermosa plaza de encuentro como lo es la Bienal de Escultura, para volver a encontrarse, cuando las canciones suenen, cuenten y se unan en un canto comunitario.
La canción, la música y la palabra siguen así soñando en rondas de amigos.
Que el encuentro siga siendo en la música.
“¿De qué canciones venimos? ¿En qué canciones viajamos? ¿En cuáles nos encontramos?”


