Entre los premios que la Bienal Internacional de Escultura del Chaco entrega este año hay uno que depende, directamente, de quienes recorren el predio: el Premio del Público, que este 25 de julio por la tarde va a distinguir a la obra elegida por la propia comunidad. El mecanismo es simple y está pensado para que cualquier visitante pueda participar mientras camina entre las esculturas: en la columna identificatoria de cada obra hay un código QR que remite directamente a la votación digital, y el mismo redirecciona a la web. En esos carteles, además del QR, cada visitante encuentra un resumen y una pequeña biografía del escultor o escultora, información pensada para votar con conocimiento de la trayectoria y no solo del resultado final.
Que el público tenga su propio premio dentro de una Bienal que reúne a escultores de trayectoria internacional dice algo sobre cómo se entiende el arte en esta edición: no como un veredicto reservado a un jurado especializado, sino como una experiencia que también le pertenece a quien se detiene frente a una obra en el predio y decide qué le movió algo. Cada escaneo es, en ese sentido, una manera más de involucrarse con el proceso que se viene mostrando a cielo abierto desde el primer día: ir, mirar, leer la historia detrás de cada pieza y elegir.
Resistencia se confirma, una vez más, como destino turístico invernal de una agenda de primer nivel, y el arte, también el que se elige con un voto, sigue siendo un bien público de toda la comunidad.


